En un mundo tan avanzado tecnológicamente
resulta increible los enigmas sin resolver que nos rodean. Lugares de leyenda,
mundos y seres mitológicos, apariciones inexplicables, descubrimientos
terroríficos, misterios que nos apasionan.

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miércoles, 19 de diciembre de 2007

Pedofília en la Iglesia Católica

La pedofilia no tiene ninguna relación con la orientación sexual, bien sea hetero o gay, sino con la opresión sexual de los adultos sobre los niños. La exigencia del celibato de los sacerdotes tampoco tiene nada que ver con la devoción al Todopoderoso sino con la búsqueda de riqueza y poder.

Hasta los siglos XI-XII, se les permitía a los sacerdotes católicos mantener relaciones sexuales con mujeres y amantes. Incluso tener propiedades y legarlas a sus hijos. Posteriormente la Iglesia prohibió a los hijos heredar, de manera que las propiedades pasaran a la Iglesia. Más tarde se prohibió el matrimonio y que tuvieran amantes. Finalmente en 1139 anularon los matrimonios contraídos y obligaron a los nuevos sacerdotes a divorciarse.

La Iglesia Católica no se ha convertido en una de las instituciones más ricas y poderosas del mundo por se fiel a su propio credo. Ni tampoco ha logrado todo esto con el juego limpio.

En los casos de abuso sexuales se hallan involucrados sacerdotes y miembros de órdenes religiosas católicas. Se suelen dar en seminarios, escuelas y orfanatos, donde los niños estaban al cuidado del clero. Muchos miembros de la alta jerarquía de la Iglesia Católica se dedican a encubrir estos casos para que no salgan a la luz. El mayor castigo que suelen dar es el traslado de estas personas a otras diócesis, donde, claro está, reinciden en sus prácticas sexuales.

Aunque se estima que el 99% de los sacerdotes no ha incurrido en pedofilia, es cierto que los que han caído en la tentación tenían fácil acceso a los niños. La Iglesia se defiende argumentando que estos casos no son más de los que se suelen dar en cualquier otra institución. Pero ¿La Iglesia Católica es comparable a cualquier otra Institución?

martes, 11 de diciembre de 2007

La extraña muerte de Juan Pablo I

El 29 de septiembre de 1978 falleció Juan Pablo I. Tan sólo 33 días han transcurrido desde su consagración como papa. Un pontificado breve en tiempo pero largo en cuanto a polémica...

Según fuentes vaticanas, hacia las 5:30 horas de la madrugada el secretario particular del papa, el irlandés John Magee, "no habiéndole encontrado en la capilla, como de costumbre, le ha encontrado muerto en la cama, con la luz encendida, como si aún leyera. El médico, Dr. Buzonetti, que acudió inmediatamente, ha constatado su muerte, acaecida probablemente hacia las 23 horas del día anterior a causa de un infarto de miocardio".
Sin embargo, las dudas sobre aquella versión aparecieron pronto. Ese mismo día, se supo que Vincenza, una religiosa que solía atender a Albino Luciani (Juan Pablo I), era quién realmente había encontrado el cuerpo del difunto, sentado en la cama, con la luz encendia y las gafas puestas, y sujetando entre sus manos unos documentos que desaparecieron misteriosamente.


Posteriormente, la hermana Vincenza avisó al secretario John Magee, quien a su vez avisó al cardenal Villot. Este hizo llamar al Dr. Buzonetti para que certificara la muerte. Inmediatamente fué embalsamado sin proceder a realizar una autopsia. Con el embalsamamiento se eliminaba cualquier posibilidad de comprobar la causa de la muerte. Sorprende esta decisión, sobre todo cuando la hermana Vincenza afirmó haber notado el día anterior muy nervioso al papa. En opinión de la religiosa seguramente a causa de la discusión mantenida con Villot y otros purpurados sobre los cambios que tenía pensado acometer en la curia y el IOR, el Banco Vaticano.



Desde su nombramiento, Albino Luciani dio muestras de ser un Papa innovador, con un espíritu progresista de mente abierta. Esta forma de pensar chocaba con los sectores más conservadores de la curia. Era partidario del acercamiento a otras religiones, y se mostraba aierto a temas como el control de la natalidad o el divorcio.

Pero había otro detalle, quizá más duro de asumir por parte de la curia, que lo convertía en un personaje muy peligroso. Su intención de acabar con un entramado financiero ilegal que relacionaba a ciertos sectores del Vaticano con la mafia italo-americana y con la logia masónica P-2 (Propaganda Due), a la que supuestamente pertenecían destacados miembros de la curia, acabaría con su vida.

La mafia se valió de las instituciones financieras del Vaticano para blanquear dinero sucio. Un personaje clave es Michele Sindona, banquero milanés que se dedicaba al blanqueo de dinero para familias mafiosas.

Sindona conoció al cardenal Montini -futuro papa Pablo VI-, al que ayudó a contruir un asilo en la diócesis que tenía a su cargo. Este gesto hizo que estrecharan relaciones y permitió a Sindona conocer Máximo Spada, director del Banco Vaticano. La conexión comenzaba a gestarse.

Un tiempo después Sindona conoce a Licio Gelli, rico empresario. camisa-negra con Mussolini, luchó en España apoyando al bando nacional y más tarde fue colaborador nazi. Un hombre sin escrúpulos. Llegó a trabajar para la KGB y también para la CIA. A mediados de los 60 se sintió atraído por la masonería y acabaría creando su propia logia. La llamada Propaganda Due (P2).

Sindona acompañado por Gelli siguió estrechando sus lazos con el Vaticano. Así conoció a Ortolani, abogado del papa. El cual acabaría entrando en la logia P-2 y siendo lugarteniente de Gelli. En este momento aparece monseñor Paul Marcinkus, hombre de confianza de Pablo VI. Marcinkus acabó dirigiendo el Instituto para las Obras de Religión (IOR). Marcinkus comienza a invertir el dinero de la Iglesia y Sindona se aprovecha para blanquear dinero y evadir impuestos.

Solo la crisis del petróleo acabó con el provechoso negocio de Sindona. Tras relacionarsele por su vinculación con la mafia decide huir a EEUU. La Banca Vaticana se vió involucrada aunque Marcinkus lo negó todo.

A Sindona lo sustituye Roberto Calvi, subdirector desde 1962 del Banco Ambrosiano, que pertenecía en buena parte al IOR. Más tarde se convirtió en tesorero de la logia P-2, y Sindona le presentó al arzobispo Marcinkus. Calvi comenzó a enriquecerse, pero acabaría también por ganarse la antipatía de Sindona y Gelli, quienes le solicitaban cada vez más dinero, a lo que acabó negándose. Estos urdieron un plan para sacar a la luz los trapos sucios de Calvi, que acabaría escapando a Sudamérica.
Poco después sería elegido Albino Luciani como pontífice y muchos comenzaron a preveer problemas en el horizonte...

Probablemente nunca llegemos a saber si Luciani fué asesinado o no. Pero existen muchos indicios además de los mencionados. El veneno que pudo matarlo podría ser uno llamado digital. Veneno que Gelli hacía llevar a los miembros de su Logia P-2.

Además en el encuentro que Juan Pablo I tuvo con el patriarca de Leningrado, Nikodim. Mientras charlaban y tomaban café, el ruso murió de un infarto. Tras la repentina muerte del pontífice se pensó que quizá ese café estaba envenanado y que realmente iba dirigido a Luciani.
Sindona sería procesado en EEUU para posteriormente ser extraditado a Italia y condenado a cadena perpetua. Murió víctima de un café envenanado.

Calvi fue detenido acusado de la quiebra del Banco Ambrosiano. En 1982 salió bajo fianza y fué encontrado en Londres colgado del puente Blackfriars (Monjes negros), con los bolsillos llenos de piedras.
Gelli acabó inmerso en el escándalo de la logia P-2. Numerosas autoridades del Pais, incluido el presidente Giulio Andreotti, figuraban como miembros de esta logia. El escándalo acabó con el gobierno.

Sólo Marcinkus se libró de esta maldición, incluso continuó en el IOR gracias a Juan Pablo II, puesto que ocupó hasta 1989. En 1996 se jubiló asegurando que era inocente de todas las acusaciones recibidas en este tiempo.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Las brujas, invento de la Inquisición

La superstición y las artes mágicas siempre han fascinado a las personas y siguen aún hoy en día haciéndolo. Actualmente se sigue consultando el horóscopo o se visitan videntes. Si esto pasa en la actualidad, imagínense lo que pasaba en la Edad Media con muchos menos adelantos, muchas más supersiticiones, una ciencia menos avanzada, menos cultura en la gente. Por aquella época se recurría a filtros de amor, recetas mágicas, encantamientos, maldiciones...

Durante la Antiguedad y buena parte de la Edad Media, muy poco tenía la Iglesia en contra de las brujas. Los creyentes debían ser instruidos en la práctica insensata de la magia negra, pero no eran perseguidos ni quemados en hogueras. Básicamente pensaban que la brujería no era algo realmente grave, ni peligroso para la fe cristiana, sino sipmlemente una ilusión que podía perjudicar al ser humano.

Sin embargo la situación cambiaría, mucho, y para mal...

La brujería se pondría en el punto de mira de la Inquisición, como no podía ser de otra manera. Al poco de su fundación, el papa Gregorio IX comenzó a recibir informes de inquisidores que manifestaron que las brujas se habían multiplicado. Por supuesto no nos debe extrañar esto. Los Inquisidores se llevaban una parte de los bienes confiscados a los herejes. Así pués, había brujas por todas partes. Así empezaría la caza de brujas.

Las primeras incursiones contra las brujas fueron en contra de un grupo que se llamaron luciferianos. A través de increibles torturas confesaron cualquier cosa que les pedían. Serían condenados por el Papa, conmovido por las "atrocidades" de estos herejes, y no por las atrocidades de su propia gente, cometidas en nombre de la Iglesia.

A partir de Inocencio IV (reinó de 1243 a 1254), la tortura se oficializó. Si bién ya se practicaba, aún fueron más sádicos en sus procedimientos y sin ningún problema en hacer cualquier cosa para conseguir cualquier tipo de declaración. Así las brujas volaban, hacían aquelarres, se comían niños. Bajo tortura se puede admitir cualquier hecho.

Así, con estas confesiones, el pánico creció entre la población. Cualquiera parecía ser bruja. Todo que salía mal era culpa de las brujas. Malas cosechas, epidemias, catástrofes...Se las buscaba y preparando una hoguera y quemándolas todo esto ya no sucedía para muchas personas. Solución criminal que acabó con vidas inocentes. Nunca sabremos cuanta gente, sin culpa alguna, murió de esta forma tan estúpida y sobre todo, en nombre de la Santísima Iglesia.

Pero la verdadera caza de brujas empezaría con Inocencio VGIII en 1484. El principio del exterminio institucionalizado. "Sumnis desiderantes affectibus" fue el nombre de la bula promulgada por el sumo pontífice en esa fecha y que era la más clara autentificación de la brujería. Todo aquel que la ignorase era un hereje.

Ya era plenamente oficial la existencia de brujas. Y, por supuesto, tenían que ser exterminadas. Comenzaba realmente la caza de brujas.

Los primeros inquisidores relevantes fueron dos monjes dominicos, Jakob Sprenger y Heinrich Kramer, autores del Malleus Maleficarum (El martillo de las brujos). La Orden dominica fue la columna vertebral de la Inquisición. Con su Malleus como justificación la Inquisición dejó un reguero de sufrimiento y destrucción. Al estar las brujas poseidas por el demonio, carecían de todo derecho. No se las trataba como a seres humanos, sino como enemigas de Cristo y de la humanidad. Si todo lo contado no es para avergonzarse de lo que llegó a pasar, el remate final era que la familia de la víctima tenía que pagar todo el coste de la tortura y ejecución.

En realidad no se persiguió a las brujas, sino que se las creó. Bajo la tortura cualquiera admitiría ser bruja o lo que sea.

¿Existieron las brujas?

Lo que la Iglesia persiguió durante tantos años fueron restos de antiguas religiones paganas y animistas aún no extinguidas en Europa. Rituales de la fertilidad eran considerados aquelarres. Pero no eran pactos con Satanás en ningún caso. Eran ritos dedicados a dioses y diosas paganas no vinculados para nada con el mal.

También se piensa que el concepto de brujas se utilizó para instaurar un régimen de represión sexual. Mantener sexo libremente, sin avergonzarse de ello, disfrutar del sexo hablando claramente era objeto de acusación de mantener relaciones con el diablo.

En conclusión, la bruja como arquetipo que ha llegado a nuestros días, nunca existió. Existieron curanderas que aún conocían viejos ritos paganos pero que en ningún caso eran adoradoras del diablo.